Ha pasado demasiado tiempo desde mi ultimo post en este blog. Me disculpo!
A continuación un nuevo texto de Malini John Paul Café : Que es la Iglesia? (RH)
"Como dijimos antes, la introducción a Redemptor Hominis puede subdividirse en dos partes – un asomarse al corazón mismo de Juan Pablo II en el momento de su elección (tema de los últimos posts) y las reflexiones sobre la Iglesia en su conjunto a partir del momento que asumió el control de sus predecesores como “timonel de la Iglesia” en la “barca de Pedro” (RH 3). Lo primero a notar en la visión de Juan Pablo II de la iglesia es su comienzo….una definición muy precisa de lo que exactamente es la Iglesia. Citando la Constitución Dogmática del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia, Lumen Gentium Juan Pablo II nos recuerda que la Iglesia es «sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano».(RH3, LG1). Aquí probablemente nos estemos preguntando …..que la Iglesia ahora es un sacramento? Yo no lo sabía….pensaba que eran solo siete. Bien no sabia usted que Juan Pablo II agrego uno? Bueno usted sabrá…..tal como lo hizo con los misterios de luz… Bueno, estaba bromeando…veamos si podemos dilucidar esto.
Recordemos la definición de la palabra sacramento que la Hermana Benedicta trato de meter en nuestras cabezas en tercer grado. “Un sacramento es un signo externo instituido por Cristo para donar gracia” (Catecismo de Baltimore). Recuerdas que los sacramentos son “signos eficaces”? “Significan” gracia y dan lo que significan. Y por supuesto son solamente siete los sacramentos. Lumen Gentium no dice que la Iglesia es el octavo sacramento. Simplemente dice que la Iglesia es como un sacramento porque a la vez “significa” (representa) y “dona” dos cosas .- 1) la intima unión del hombre con Dios y 2) la unidad de la humanidad.
Primero, la Iglesia misma es un signo externo o símbolo fundado por Cristo por medio del cual El realmente viene a visitar al hombre, a cada hombre, y le dona una parte de la vida divina. Es esa fuente de gracia a la cual todos los seres humanos están invitados por Cristo a acercarse, a recibir gracia y establecer unión con la Trinidad. Segundo, por medio de la universalidad y su apertura a todos los hombres y a cada hombre, al Iglesia también es símbolo y fuente de unidad entre los hombres. Somos todos hijos del mismo Padre, todos invitados a tomar agradecidamente nuestro lugar en el cuerpo místico de Cristo y ser “piedras vivientes” de la misma estructura espiritual. Pablo VI trató en su encíclica Ecclesiam Suam (que Juan Pablo II cita como fuente clave aquí) como toda la humanidad esta unida en el cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia. Aquellos que participan de la Iglesia conforman como un núcleo privilegiado para participar en total verdad y gracia: pero en círculos concéntricos en derredor de este núcleo podemos ubicar a todas las categoría de personas (otros cristianos, judíos, musulmanes, otras religiones) todos ellos concientemente o no unidos al Cuerpo Místico de Cristo. Para Juan Pablo II esta toma de conciencia acerca de lo que es la Iglesia (sacramento y signo de unión con Dios y unidad entre los hombres) debe estar en la raíz de toda su actividad, si quiere permanecer fiel a la misión que le fuera confiada por el Señor.
En esta sección Juan Pablo II también se refiere a otros dos temas que marcarán su pontificado en continuidad con la herencia recibida de Pablo VI y Juan XXIII. El primero es la colegialidad principio que rige un rol que es el principio que habla de la bienvenida e importancia de los obispos junto al Papa, en el gobierno de la Iglesia. El segundo es la unidad de los cristianos y el ecumenismo. Este ultimo objetivo de unidad entre cristianos fue un tema muy cercano al corazón de Juan Pablo II y debe continuar siendo algo por lo cual continuemos esforzandonos en el espíritu de humildad y verdad. “Una verdadera actividad ecuménica significa apertura, acercamiento, disponibilidad al diálogo, búsqueda común de la verdad en el pleno sentido evangélico y cristiano; pero de ningún modo significa ni puede significar renunciar o causar perjuicio de alguna manera a los tesoros de la verdad divina, constantemente confesada y enseñada por la Iglesia.” (RH 6)
Juan Pablo II también nos alienta a la apertura al dialogo y a la colaboración con otras religiones no cristianas, lo cual es hoy verdaderamente importante en una situación que necesita de una convivencia pacifica entre gentes de diferentes creencias. Juan Pablo II nos enseña aceptar y aprender lo que hay de bueno en otras religiones, permaneciendo fuertes y humildemente confiados en la verdad de la nuestra. Es algo noble estar predispuestos a comprender a todo hombre, a analizar todo sistema, a dar razón a todo lo que es justo; esto no significa absolutamente perder la certeza de la propia fe,20 o debilitar los principios de la moral….(RH6) Por último resulta interesante que Juan Pablo II de hecho hace referencia a la firmeza de creencia de aquellos de otros credos y reprende a los católicos por la debilidad de nuestra propia mentalidad. “No sucede quizá a veces que la creencia firme de los seguidores de las religiones no cristianas… haga quedar confundidos a los cristianos, muchas veces tan dispuestos a dudar en las verdades reveladas por Dios…y tan propensos al relajamiento de los principios de la moral y a abrir el camino al permisivismo ético? (RH 6)"
Recordemos la definición de la palabra sacramento que la Hermana Benedicta trato de meter en nuestras cabezas en tercer grado. “Un sacramento es un signo externo instituido por Cristo para donar gracia” (Catecismo de Baltimore). Recuerdas que los sacramentos son “signos eficaces”? “Significan” gracia y dan lo que significan. Y por supuesto son solamente siete los sacramentos. Lumen Gentium no dice que la Iglesia es el octavo sacramento. Simplemente dice que la Iglesia es como un sacramento porque a la vez “significa” (representa) y “dona” dos cosas .- 1) la intima unión del hombre con Dios y 2) la unidad de la humanidad.
Primero, la Iglesia misma es un signo externo o símbolo fundado por Cristo por medio del cual El realmente viene a visitar al hombre, a cada hombre, y le dona una parte de la vida divina. Es esa fuente de gracia a la cual todos los seres humanos están invitados por Cristo a acercarse, a recibir gracia y establecer unión con la Trinidad. Segundo, por medio de la universalidad y su apertura a todos los hombres y a cada hombre, al Iglesia también es símbolo y fuente de unidad entre los hombres. Somos todos hijos del mismo Padre, todos invitados a tomar agradecidamente nuestro lugar en el cuerpo místico de Cristo y ser “piedras vivientes” de la misma estructura espiritual. Pablo VI trató en su encíclica Ecclesiam Suam (que Juan Pablo II cita como fuente clave aquí) como toda la humanidad esta unida en el cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia. Aquellos que participan de la Iglesia conforman como un núcleo privilegiado para participar en total verdad y gracia: pero en círculos concéntricos en derredor de este núcleo podemos ubicar a todas las categoría de personas (otros cristianos, judíos, musulmanes, otras religiones) todos ellos concientemente o no unidos al Cuerpo Místico de Cristo. Para Juan Pablo II esta toma de conciencia acerca de lo que es la Iglesia (sacramento y signo de unión con Dios y unidad entre los hombres) debe estar en la raíz de toda su actividad, si quiere permanecer fiel a la misión que le fuera confiada por el Señor.
En esta sección Juan Pablo II también se refiere a otros dos temas que marcarán su pontificado en continuidad con la herencia recibida de Pablo VI y Juan XXIII. El primero es la colegialidad principio que rige un rol que es el principio que habla de la bienvenida e importancia de los obispos junto al Papa, en el gobierno de la Iglesia. El segundo es la unidad de los cristianos y el ecumenismo. Este ultimo objetivo de unidad entre cristianos fue un tema muy cercano al corazón de Juan Pablo II y debe continuar siendo algo por lo cual continuemos esforzandonos en el espíritu de humildad y verdad. “Una verdadera actividad ecuménica significa apertura, acercamiento, disponibilidad al diálogo, búsqueda común de la verdad en el pleno sentido evangélico y cristiano; pero de ningún modo significa ni puede significar renunciar o causar perjuicio de alguna manera a los tesoros de la verdad divina, constantemente confesada y enseñada por la Iglesia.” (RH 6)
Juan Pablo II también nos alienta a la apertura al dialogo y a la colaboración con otras religiones no cristianas, lo cual es hoy verdaderamente importante en una situación que necesita de una convivencia pacifica entre gentes de diferentes creencias. Juan Pablo II nos enseña aceptar y aprender lo que hay de bueno en otras religiones, permaneciendo fuertes y humildemente confiados en la verdad de la nuestra. Es algo noble estar predispuestos a comprender a todo hombre, a analizar todo sistema, a dar razón a todo lo que es justo; esto no significa absolutamente perder la certeza de la propia fe,20 o debilitar los principios de la moral….(RH6) Por último resulta interesante que Juan Pablo II de hecho hace referencia a la firmeza de creencia de aquellos de otros credos y reprende a los católicos por la debilidad de nuestra propia mentalidad. “No sucede quizá a veces que la creencia firme de los seguidores de las religiones no cristianas… haga quedar confundidos a los cristianos, muchas veces tan dispuestos a dudar en las verdades reveladas por Dios…y tan propensos al relajamiento de los principios de la moral y a abrir el camino al permisivismo ético? (RH 6)"
Gracias Malini!

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