En principio el objetivo de este blog es dar a conocer las Encíclicas del Venerable Juan Pablo II, publicar sus comentarios acerca de ellas y los de otros autores de prestigio para que el material sea fuente de inspiracion, meditacion y estudio.

sábado, 21 de septiembre de 2013

R. Latourelle: Redemptor Hominis – Teología fundamental

(transcribo texto completo  de esta "síntesis" escrita por René Latourelle, publicada en Mercabá  (web principal)  

“Lo mismo que Ecclesiam suáin había sido la encíclica programática de Pablo VI la Redemptor hominis (RH) es el texto programático dé Juan Pablo II. Pero mientras que la Ecclesiam suam, aparecida en pleno concilio, estaba centrada en la Iglesia, la RH, publicada en 1979, está centrada en Cristo, y no sin motivo, ya que, después de quince años, el contexto histórico había sido profundamente modificado. Los problemas más agudos qué la Iglesia y la teología tenían que arrostrar eran los de la cristología. Bajo el impulso de la RH y poco después de ella, la Comisión teológica internacional consagró las tres sesiones de 1981, 1983 y 1985 a los problemas de la cristología. En efecto, los hombres de hoy se plantean la cuestión de las cuestiones: ¿Cristo es verdaderamente Dios entre nosotros en la carne y en el lenguaje de Jesús? ¿Es él el único qué puede dar sentido a nuestra vida y una respuesta a nuestros problemas (soledad, alteridad, sufrimiento, mal, muerte)? ¿Puede iluminar las profundidades en que estamos y descifrar ese enigma que somos cada uno de nosotros para nosotros mismos? ¿Es Jesucristo realmente, en el sentido riguroso de la palabra, "salvador del hombre”, ‘la "salvación" en persona? La encíclica RH sale al paso de estas cuestiones del hombre.
Desde sus primeras palabras la encíclica propone a  Cristo como "el centro del cosmos y de la historia" (n. 1), como el redentor del hombre y del mundo (n. 7). Esta encíclica es como la carta de la dignidad del hombre nuevo creado por la sangre de Cristo.
Por la encarnación, Dios ha entrado en la historia de la humanidad: "como hombre, se ha hecho sujeto suyo, uno entre millones, a pesar de ser el único. Por la encarnación, Dios le dio a la vida humana la dimensión que quería dar al hombre desde su primer instante, y se la dio de manera definitiva" (n. 1). Por la redención quedó reanudado en el Hombre-Cristo el lazo de amistad con Dios que había roto el hombre Adán (n. 8). Más que ningún otro, el hombre del progreso necesita ser salvado. "El mundo de la nueva época, el mundo de los vuelos cósmicos, el mundo de las conquistas científicas y técnicas jamás alcanzadas hasta ahora" es al mismo tiempo un mundo que gime y espera, también él, la liberación (n. 8). El redentor del mundo es aquel que penetró de forma única y singular "en el misterio del hombre, entrando en su corazón" (n. 8). Juan Pablo II cita entonces la Gaudium et spes: "En realidad, el misterio del hombre no se ilumina de veras más que en el misterio del Verbo encarnado" (n. 22). Sólo Cristo, concretamente por su muerte en la cruz, revela al hombre el amor infinito que tiene el Padre por él (n. 9). "El hombre, que desea comprenderse a sí mismo hasta el fondo..., debe acercarse a Cristo con sus inquietudes, sus incertidumbres y hasta con su debilidad y su pecado. Debe, por así decirlo, entrar en Cristo con todo su ser, tiene que apropiarse y asimilar toda la realidad de la encarnación y de la redención para encontrarse a si mismo" (n. 10). Esta conciencia de la dignidad y del valor del hombre está "ligada al cristianismo" (n. 10). Y la Iglesia, que no deja de meditar el misterio de Cristo, "sabe, con toda la certeza de la fe que la redención realizada por medio de la cruz ha devuelto definitivamente al hombre su dignidad y el sentido de su existencia en el mundo" (n. 10). Familiarizarse con el misterio de la redención es el modo de alcanzar la zona más profunda del hombre, que es la de su corazón, la de su conciencia, la de su vida.
La tercera parte de la encíclica concierne no solamente al hombre y a la condición humana en general, sino más específicamente al hombre contemporáneo. En efecto, para Juan Pablo II no cabe duda de que Cristo es el camino de la humanidad a finales del segundo milenio, ya que "solamente en él se encuentra la salvación" (n. 7).
El único objetivo de la Iglesia de hoy es que "todo hombre pueda encontrar a Cristo, para que Cristo pueda recorrer el camino de la existencia en compañía de cada uno, con el poder de la verdad sobre el hombre y sobre el mundo contenida en el misterio de la encarnación y de la redención, y con el poder del amor que irradia de allí" (n. 13). La solicitud de la Iglesia se dirige a conducir al hombre hacia Cristo. Por eso la encíclica, por una parte, puede afirmar que Cristo "es el camino principal de la Iglesia, que es a su vez el camino para todo hombre" (n. 13), y, por otra parte, que el hombre es "el primer camino y el camino fundamental de la Iglesia, camino trazado por Cristo mismo, camino que de forma inmutable pasa por el misterio de la encarnación y de la redención" (n. 14). En efecto, el Hijo del Padre, por su encarnación y su redención, es el único camino del hombre y de la Iglesia hacia el Padre, así como el hombre es el camino por donde pasa necesariamente la misión de la Iglesia de reunir y de salvar a todos los hombres" (n. 14).
El hombre contemporáneo necesita de Cristo y de su evangelio, ya que, a pesar de sus progresos técnicos, no es evidente que se haya hecho más hombre. Vive con miedo: tiene miedo de que los frutos de su técnica se conviertan en instrumentos de su destrucción. El progreso, dice la encíclica, ¿ha hecho al hombre más "humano", más maduro espiritualmente, más responsable? ¿Las conquistas del hombre van a la par con su progreso espiritual y moral? ¿Progresa la humanidad en el egoísmo o en el amor? La noción de progreso es muy ambigua. Para ser fiel al evangelio, la Iglesia se plantea esta cuestión, ya que su misión consiste en encargarse del hombre (nn. 15-16).
Según todas las apariencias, el mundo del progreso técnico parece estar todavía muy lejos de las exigencias del orden moral, de la justicia, del amor, de la "prioridad de la ética sobre la técnica, en la primacía de la persona sobre las cosas, en la superioridad del espíritu sobre la materia". Porque lo esencial no es "tener más", sino "ser más". El mundo contemporáneo se parece cada vez más a una gigantesca ilustración de la parábola del pobre Lázaro y del rico epulón: contraste escandaloso de las sociedades opulentas frente a las sociedades que pasan hambre. La categoría del "progreso económico" no debe convertirse en el único criterio del "progreso humano". Se impone enderezar la situación; pero esto no es posible más que sobre la base de la responsabilidad moral del hombre, del respeto "a la libertad y dignidad" de cada uno (n. 16). La Declaración de los derechos del hombre no debe quedarse en "letra muerta", sino acceder a su realización en "el espíritu" (n. 17).”
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René Latourelle nace en Montreal en 1918. Es miembro de la Compañía de Jesús. Doctor en historia por la Universidad de Montreal y en teología por la Universidad Gregoriana. Desde 1959 ha ejercido como profesor de teología en la Universidad Gregoriana de Roma. Su investigación se ha centrado en el campo de la teología fundamental. 


sábado, 8 de junio de 2013

Novedades

He anulado todos los posts de Mallini, pues ella ha dejadod e publicar su blog, por lo tanto tambien anule mis comentarios. Me dedicare ahora a incluir todo el material que encuentre disponible con comentarios tanto de Juan Pablo II mismo, como de otros comentaristas de prestigio. En principio tratare de bucear un poco mas para encontrar mas material acerca de Redemptor Hominis y luego continuare con otra Encìclica. 
Me disculpo por lo olvidado que tenia este blog y espero que siga siendo util a alguien. Gracias! 

domingo, 25 de septiembre de 2011

Me ausento unos dias

Me “ausento” de mis blogs hasta el 21 de octubre, si bien no totalmente pues entre el 30 de septiembre al 7 de octubre, en mi blog principal Juan Pablo 2do maestro, padre, pastor, amigo…. Beato estaré comentando, desde Cracovia, como estamos viviendo el 2do Congreso Mundial de la Misericordia.
Después del Congreso pasaré unos días en Eslovenia, y desde allí pienso “activar” un poco mi tan olvidado blog Eslovenia mi primera patria.


Ademas de llevarme Dives in Misericordia también me llevo conmigo la Encíclica Redemptor Hominis, a ver si actualizo este blog!!!

Un abrazo a todos!

martes, 10 de mayo de 2011

Diario de viaje a la ceremonia de beatificación

Invito leer, en mi blog principal, mi Diario de viaje a la ceremonia de beatificación Juan Pablo II.

jueves, 28 de abril de 2011

Me voy a Roma



Cobertura completa de EWTN ceremonia beatificación Juan Pablo II

Me voy a Roma….pocas y sencillas palabras cargadas de emoción, alegría y profunda gratitud.

Me voy….
y prometo postear un diario detallado en mi blog principal
tratando de contarles lo mejor posible los momentos tan especiales que viviremos y compartiremos estos días de fiesta espiritual con la
Beatificación del Siervo de Dios Juan Pablo II, el Domingo de la Misericordia Divina
unidos, desde Roma, a todos aquellos que en sus casas, en sus parroquias, en sus corazones compartan nuestro gozo.
Y aquellos que miran sin poder ver y no logran entender, quedan invitados… solo se pide un corazón dispuesto a recibir la gracia.

¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo! …. ¡No tengáis miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre». ¡Sólo El lo conoce!

- o -

¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida.

lunes, 25 de abril de 2011

Encuentro de blogueros en Roma




Les comunico una gran alegría (con un poco de atraso ;) : que mi blog Pensamientos de Juan Pablo II ha sido invitado (o sorteado? no lo se porque algunos fueron sorteadosJ) para participar personalmente en el Encuentro de blogueros
que se realizará el próximo lunes 2 de mayo en Roma. Fueron recibidas 750 solicitudes y según informaban del Pontificio Consejo de Comunicaciones Sociales ha sido una “difícil selección para ofrecer, en la medida de lo posible, un cuadro representativo y general de la “blogosfera”

Es alentador analizar que realmente han sido invitados blogueros de las mas diversas procedencias cubriendo un amplísimo espectro de temas donde encontramos “algunos bloggers famosos y otros principiantes; algunos institucionales, otros personales; donde están aquellos que relatan historias personales y otros que narran hechos y sucesos locales e internacionales….. Ha sido emocionante sentirse involucrado en sus historias: las alegrías de la paternidad, las esperanzas de los jóvenes, el dolor de la muerte, el miedo al cambio; sin dejar de mencionar el entusiasmo y las campañas que llevan adelante para promover, en modo particular, la Nueva Evangelización. Para la primera selección se ha tenido que asegurar una presencia diversificada, mientras que para la selección final hemos realizado un sorteo numerando cada Blogger y extrayendo al azar algunos nombres

Indudablemente estoy entre los principiantes si analizamos algunos de los blogs con contenidos y análisis riquísimos, pero claro, en mi caso, el entusiasmo es lo que me lleva a propagar el pensamiento de Juan Pablo II y su mensaje que trascendió todas las fronteras entre creyentes y no creyentes.
Creo que no hace falta decir que publicaré mi “Diario” de la beatificación desde Roma en mi blog principal (como siempre sin fotografías – a mi regreso! - y sin acentos ;) de estos días tan especiales en Roma.

domingo, 24 de octubre de 2010

Cristo – Redentor del hombre – Mensaje de Cuaresma

“Cristo ―Redentor del hombre― está presente en la Iglesia a la que ha lavado con su propia sangre en la cruz. Y en el nombre de Cristo la Iglesia, cada año, anuncia al hombre el Mensaje de la Cuaresma: el Evangelio de la conversión y del perdón. Simultáneamente ella encuentra en Cristo la esperanza de la propia renovación y la certeza de la misión.
2. Hace un año, al comienzo de mi servicio pastoral en la Sede de San Pedro en Roma, he profesado esta verdad fundamental de la fe y de la vida de la Iglesia en la Encíclica Redemptor hominis, que se publicó precisamente el primer domingo de Cuaresma.
Después de un año, en el mismo domingo, deseo afirmar una vez más que la Iglesia, en la época presente, no tiene ninguna otra necesidad tan grande, fuera de esta fe ―inflexible e intocable― en la potencia de Cristo, que desea actuar en los corazones humanos como Redentor y Esposo de la Iglesia, y revela el misterio de ese amor que es eterno y dura por los siglos.
Escuchemos hoy su voz. "Utinam hodie vocem eius audiatis: nolite obdurare corda vestra" (Sal 94 [95], 8). Con este grito comienza la Iglesia su oración cotidiana del Breviario, en este tiempo de 40 días.
3. Al mismo tiempo Cristo nos hace conocer que por amor a nosotros ha querido someterse a las pruebas y al sufrimiento.
"Christum Dominum pro nobis tentatum et passum, venite adoremos!".
Son diversas las pruebas y los sufrimientos de la humanidad, de las naciones, de los pueblos, de las familias y de cada uno de los hombres.
Son diversas las pruebas a las que el Señor somete a su Iglesia: internas y externas. No es necesario nombrarlas aquí.
La Iglesia vive en medio de los hombres y de los pueblos.
La Iglesia es testigo de las generaciones y de los siglos. No puede estar exenta de las pruebas y de los sufrimientos.
Es necesario que la Iglesia de nuestro tiempo, la Iglesia del año del Señor 1980 (del penúltimo decenio de este siglo) sea plenamente consciente de las pruebas por las que atraviesa.
Debe ser consciente también de las tentaciones que este tiempo le prepara. La Iglesia no puede estar libre de las tentaciones, si el mismo Señor las tomó sobre sí, juntamente con el ayuno de 40 días.
La conciencia de estar sometidos a las tentaciones es, en cierto sentido, la primera condición de la penitencia, es decir, de la conversión. Y de esto ha querido convencernos Cristo: Él que ha venido a anunciar la conversión a la Iglesia y a los hombres de todos los tiempos.
4. El hombre de hoy ―la humanidad― se encuentra frente a tentaciones tales, frente a una amenaza tal del mal como quizá jamás hasta ahora ha experimentado. La Iglesia que debe servir a los hombres, a cada uno y a todos ―enseñando la conversión―, debe convertirse también ella a Cristo en la medida de las necesidades de los hombres en la medida de las amenazas que gravitan sobre la humanidad, y también en la medida de las pruebas a las que ella sola ―la Iglesia― está sometida.
¡He aquí el tiempo de Cuaresma!
He aquí el tiempo en el que debemos todos nosotros, que somos la Iglesia, demostrar al Redentor esa fidelidad que Él espera de nosotros.
Debemos convertirnos a Él ―y en Él al Padre― en la medida de las amenazas hechas al hombre y de las pruebas a las que está sometida la Iglesia.
¡Debemos confiar en Él!

(del Àngelus del Papa Juan Pablo II el Domingo 24 de febrero de 1980)